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Historias

Montar una empresa en pareja siendo joven

Independizarse, convivir y montar empresas juntos antes de los 18.

Por Daniel Alfaro Prieto y Lucía Azevedo Peláez

Lectura de 2 min

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En este artículo

    Mientras la mayoría de la gente de nuestra edad está pensando en qué hacer el fin de semana, Lucía y yo nos despertamos a las 6:00 AM con un único objetivo en la cabeza: ejecutar. Independizarse antes de los 18 años ya es un reto en España, convivir bajo el mismo techo es otro paso gigante, pero meter una oficina en medio del salón y programar Inteligencia Artificial juntos es jugar en otra liga.

    Los socios
    Daniel, 17 años, y Lucía, 18
    La oficina
    El salón de casa, en Gijón
    El despertador
    6:00 AM
    El proyecto
    Daluai, una suite de IA

    Nuestra ventaja injusta: la velocidad

    Emprender en pareja a los 17 años tiene una ventaja brutal: nuestro equipo no descansa. Mientras desayunamos, estamos puliendo la estrategia de la revista. Mientras caminamos por Gijón, vamos cazando patrocinadores presencialmente en la calle. Nuestra ventaja es la velocidad.

    Aprender a separar los cables

    Por supuesto, no todo es un camino de rosas. Gestionar una startup como Daluai metidos en el mismo salón significa aprender a separar los cables: saber cuándo somos pareja apoyándonos en el día a día y cuándo somos dos fundadores discutiendo una línea de código o una propuesta comercial para el Ayuntamiento.

    En casa

    Pareja, apoyándonos en el día a día.

    En la empresa

    Dos fundadores discutiendo código y propuestas.

    Hemos tenido que madurar a golpes de realidad, dejando atrás las distracciones de la calle y las malas influencias para canalizar el 100% de nuestra energía en la tecnología.

    Un consejo para los chavales

    A los chavales que nos leen desde su habitación y tienen miedo de dar el paso, les decimos esto: no necesitáis un despacho caro en Madrid ni financiación de un banco. Buscad a alguien que tenga vuestra misma hambre, compartid la visión, meted un portátil en el salón y empezad a picar piedra.

    El futuro se construye ejecutando, no pidiendo permiso.